Nota del autor

Todo lo expuesto en este blog corresponde, sólo y exclusivamente, a la inquieta mente de su creador, por lo que, cualquier parecido con personas y/o situaciones reales, es sólo producto de la casualidad.

jueves, 22 de junio de 2017

día de piscina...

Cierto Domingo, que es el día del Señor (y del señor óptico), Ramoncito decidió, para combatir la "caló", sacarse una entrada en la piscina y pasar el día ganduleando, que para eso está uno trabajando de Lunes a Sábado.

Se levantó temprano, preparó su mochila con todo lo necesario para un día de piscina, a saber, crema del 50 para toda parte del cuerpo a la que no le afecte el "moreno" albañil (dicho sea esto sin menosprecio alguno al gremio, hombre por Dios), y del 20 para el resto, brazos, piernas y cara, que se le ponen como el del África tropical que trabajando cantaba la canción del Cola Cao de ir al trabajo "bajo el sol de la costana". Un bocadillo de alcachofas con mayonesa (eso no es condición "sine qua non", pero a él le gusta mucho), latas de cerveza de marca, patatas fritas, y toda suerte de encurtidos, y algo de dulce por si le apetecen a mediatarde, que un día es un día. Una hamaca para dormir la siesta, y su toalla mullida para echarse sobre el césped a tomar el sol, y allá que se fue camino de la piscina, de un contento que ni Javi el de Verano Azul cuando ve a Bea.

Cuando llegó, se quedó perplejo al percatarse de que el césped se había evaporado, y tenía más calvas que el área visitante del Viejo los Cármenes, por lo que la toalla mullida le iba a servir de poco, todo lo más para apoyarla en la hamaca a modo de almohada. Con la sequía, los árboles había sufrido mucho y hubo que podarlos, por lo que las zonas de sombra era pocas, así que la crema del 50 iba a ser necesaria incluso en las partes cubiertas por el moreno antes mencionado (sin menosprecio del gremio), y la mayonesa, merced al solano, se había transformado en nata líquida, chorreando por todo el bocadillo que no había por donde cogerlo. Se lo comió como pudo, llenándose hasta los codos como si sacaras un paso en junio (esto lo sabe porque un amigo suyo es muy capillica y se lo ha contado varias veces) teniendo que quitarse la grasa tirándose de cabeza en la piscina, cosa que le valió la justa reprimenda del socorrista, si es que merece ese calificativo un semihombre con la cara llena de espinillas y voz cambiante de graves a gallos. 

Más que cabreado, se dispuso a echar la siesta a la sombra de la silla del socorrista, cuando una familia muy maja con diez matrimonios, de abuelos a nietos, y treinta bisnietos, deciden amenizar la velada de los bañistas a grito "pelao", emulando a sus cantantes favoritos, todos ellos premios Grammy, llenando el ambiente de no sé qué hierba terapéutica, y es que debían estar muy malos, porque la niebla era espesa a su alrededor, en pleno Junio. 

Al final, ni relax, ni descanso, ni nada, se pasó la tarde intentando que los bisnietos no le pisaran la cabeza en sus mil y una corridas agarrando los unos las trenzas de las otras, y bañándose con un ojo en el agua y el otro en la hamaca, con el consabido esfuerzo de la musculatura extrínseca del ojo, que de esto Ramoncito sabe un rato.

Llegado a su casa, disfrutó de una cena silenciosa y juró y perjuró que la piscina, a partir de ahora, en Sancti Petri...

N. del A: Todo lo vertido en este post es sólo producto de la mente del autor y no se corresponde con situaciones ni personas reales.

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