Nota del autor

Todo lo expuesto en este blog corresponde, sólo y exclusivamente, a la inquieta mente de su creador, por lo que, cualquier parecido con personas y/o situaciones reales, es sólo producto de la casualidad.

martes, 1 de agosto de 2017

Agosto...

Ya ha empezado, ayer se fue Julio (no Iglesias, sino el mes, hombre!!) a darse un garbeo por los calendarios olvidados, y hoy le damos la bienvenida al mes fantasma (no por todos esos que, sin tener un duro y sin ir a ningún sitio alardean de estar todo el verano en Saint tropez), a tenor del aspecto que presentan las calles, expeditas y desoladasm, que hasta las ranas van con cantimplora.

Todos los vecinos de Ramoncito se han ido. Algunos abrían ya sólo por las mañanas desde el mes de Julio, como el frutero, o las corredurías de seguros, porque el banco llevaba con el horario de verano desde el mes de Junio, pero es que ya no queda nadie, y él es el único que resiste al calor desde su tienda. Los clientes también se fueron y, salvo detalles de última hora para irse con las gafas a punto de vacaciones, a la tienda no entra ya nada más que el sol, que hace que Ramoncito se pase sudando las ocho horas y media que dura su jornada laboral, más la propina de los olvidadizos que hacen que salga, a veces, casi una hora más tarde, pero no pasa nada, porque a Ramoncito le encanta su trabajo y lo hace con mucho gusto.

Es curioso, piensa Ramoncito, que todos los trabajadores, o casi todos, llegado este punto del año tienen modificaciones en el horario para adecuarlos a las altas temperaturas, estableciendo las jornadas intensivas para aprovechar las horas de menos calor y él, también pone el horario de verano, pero sale media hora más tarde de lo habitual, resultando un poco incongruente que él se tenga que adaptar a los buenos horarios del resto ampliando su horario en vez de que sea al revés...(esto da para otra reflexión de gabinete, aunque será en otra ocasión). El caso es que la panadera ha cerrado y, con ella, su paño de lágrimas se ha ido hasta septiembre en que vuelva con su mandil a traerle el pan para el mediodía, y pasan las horas delante del ordenador viendo cómo el sol da en todas las fachadas de los edificios, cómo la calle está desierta, y cómo, cree haber visto Ramoncito, hasta las balas de paja van de un lado a otro de la calle al más puro estilo Oeste Americano. La misma se ha convertido en uno de esos escenarios tipo "El Bueno, el Feo y el Malo", y en cualquier momento sale el Sheriff a llevárselo detenido, menos mal que el Saloon, quiere decir Ramoncito, la cafetería de enfrente echa más horas que él, y siempre hay hueco para un café con hielo que, de todos es sabido, en todos los trabajos se fuma, maestro, aunque sea Agosto...  

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